La amenaza terrorista en el Sahel se extiende rápidamente

15 noviembre, 2018

Foto: FAO/IFAD/PMA/Luis Tato. La violencia afecta a las familias que viven en el Sahel. Foto tomada en el pueblo de Dargue, en la región de Maradi, Níger.

La situación de seguridad en el Sahel sigue siendo extremadamente preocupante. Las tendencias recientes son preocupantes”, aseguró el Jefe de Mantenimiento de la Paz de la ONU, Jean Pierre Lacroix, este jueves ante el Consejo de Seguridad.

Lacroix resaltó que los ataques terroristas contra civiles, funcionarios y fuerzas de seguridad y defensa en Burkina Faso y Níger demuestran que la amenaza terrorista se está extendiendo. “Como siempre, la población civil paga el precio más alto. Las escuelas están cerradas, los servicios sociales básicos ya no se prestan. Las inversiones potenciales se abandonan debido al clima de terror y temor que se genera. Esta situación priva a la esperanza de un joven sin perspectiva de un futuro mejor y oportunidades concretas, creando un terreno fértil en el que el terrorismo prospera. Si no tomamos medidas fuertes y coordinadas rápidamente para prevenir el terrorismo, este flagelo se extenderá aún más rápido y más lejos y será aún más difícil de manejar”, declaró.

Lacroix añadió que en este ambiente, las operaciones de G5-Sahel no han sido fáciles. G5 se ha enfrentado a serios desafíos.Entre ellos el ataque a su sede en Sevare el 29 de junio, que provocó una interrupción temporal de la fuerza. “Este ataque fue un recordatorio sorprendente de lo bien que están informados, preparados y determinados los grupos terroristas que operan en la región del Sahel”, dijo.

Sin embargo, los miembros del G5-Sahel y sus líderes han perseverado en lo que podría haber sido un golpe fatal a esta naciente iniciativa.

 

Reanudar operaciones

“Es esencial que la Fuerza Conjunta reanude sus operaciones tan pronto como sea posible. Por lo tanto, insto a los líderes de la Fuerza Conjunta a hacer todo lo posible para finalizar los esfuerzos de planificación y lanzar sus próximas operaciones tan pronto como sea posible. Esto enviará una fuerte señal a los grupos terroristas que buscan socavar la autoridad estatal y desestabilizar la región”, recalcó Lacroix.

Asimismo, el Jefe de Mantenimiento de la Paz pidió que las operaciones transfronterizas continúen. Pidió también que se generen alianzas claras entre los ejércitos nacionales y las fuerzas internacionales para combatir el terrorismo y la delincuencia organizada en el Sahel.

Posteriormente, Lacroix señaló que, a pesar de que la Fuerza alcanzó su capacidad operativa inicial en apenas un año, aún queda mucho por hacer. Especialmente debido al financiamiento.

El papel de las fuerzas conjuntas

“Hasta la fecha, casi el 50% de las promesas no se han asignado, y mucho menos se han desembolsado. Insto a los donantes a que cumplan con sus compromisos y brinden el apoyo financiero que la fuerza conjunta requiere con tanta urgencia”, dijo Lacroix. Añadió que la Misión de la ONU en Mali tienen una brecha de financiamiento de casi 30 millones para brindar apoyo a la Fuerza Conjunta. Esta última sigue siendo el mayor obstáculo para su puesta en funcionamiento.

Por último, Lacroix les dijo a los quince miembros que el éxito de la Fuerza es una responsabilidad compartida y los exhortó a hacer su parte. “Las Naciones Unidas siguen profundamente comprometidas con esta importante iniciativa”, concluyó.

Burkina Faso, Chad, Mali, Mauritania y Níger integran la fuerza del Grupo de los Cinco (G5). Esta opera en coordinación con las fuerzas nacionales de cada país para combatir el terrorismo y el crimen transnacional. El despliegue de la fuerza fue aprobado el 21 de junio en una resolución del Consejo de Seguridad.

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