Myanmar y Comunidad Internacional han fallado proteger a Rohingyas de crímenes atroces, señalan expertos de la ONU

19 octubre, 2017

Foto: ACNUR / Roger Arnold Miles de refugiados rohingyas cruzan la frontera cerca del pueblo de Anzuman Para en Palong Khali, en Bangladesh.

“A pesar de las advertencias emitidas por nosotros y por muchos otros funcionarios, el Gobierno de Myanmar no ha cumplido con sus obligaciones bajo el derecho internacional y la responsabilidad principal de proteger a la población rohingya de crímenes atroces. La comunidad internacional también ha fallado en sus responsabilidades al respecto”, señalaron en una declaración los Asesores Especiales de la ONU sobre la Responsabilidad de Proteger, Adama Dieng y Ivan Simonovi.

Los asesores especiales han estado siguiendo la situación en el estado norteño de Rakhine durante varios años y han advertido que existe el riesgo de que se cometan crímenes atroces – un término que se refiere a tres crímenes de derecho internacional: genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra.

Los factores de riesgo que identificaron incluyeron prácticas y políticas discriminatorias muy arraigadas y duraderas contra la población musulmana Rohingya, la imposibilidad de frenar los actos de violencia contra ese grupo.

El Asesor Especial de las Naciones Unidas para la Prevención del Genocidio, Adama Dieng, y el Asesor Especial de la Responsabilidad de Proteger, Ivan Simonovic, piden al Gobierno de Myanmar que tome medidas inmediatas para detener y abordar la comisión de crímenes atroces que, según informes, están tomando lugar en el norte del estado de Rakhine.

Un informe reciente de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos describe ataques crueles, bien organizados, coordinados y sistemáticos por parte de las fuerzas de seguridad de Myanmar, a menudo en contubernio con individuos budistas armados de Rakhine contra miles de Rohingya civiles, cometidos con la intención de expulsar a esa población.

Se informa que estos actos son en respuesta a los ataques de los militantes el 25 de agosto de 2017 contra puestos policiales de Myanmar y una sede central de regímenes. Fuentes de la ONU indican que más de 530,000 rohingya han huido a Bangladesh desde entonces.

También se informa que unos pocos miles de civiles budistas e hindúes son desplazados mientras huyen de los ataques de los militantes.

“Una vez más, nuestro fracaso en detener los crímenes atroces nos hace cómplices. ¿Cuándo estaremos a la altura de nuestras innumerables promesas de ‘nunca más’?”, preguntaron los Asesores Especiales.

El Consejo de Seguridad de la ONU presentó recomendaciones el pasado 13 de octubre y exhortaron a que se pusiera fin de inmediato a la violencia en el estado de Rakhine septentrional, al acceso humanitario pleno y al regreso seguro, digno y voluntario de refugiados a sus hogares.

Además, destacaron la importancia de permitir que la misión de investigación internacional independiente del Consejo de Derechos Humanos acceda al estado septentrional de Rakhine para determinar la veracidad de los hechos.

Los Asesores Especiales subrayaron la urgencia de implementar de las recomendaciones de la Comisión Asesora sobre el Estado de Rakhine, encabezada por Kofi Annan.

“Cualquier retraso adicional en la implementación de las recomendaciones de la Comisión Asesora, incluso en asuntos de ciudadanía, significará más violencia y desestabilización para la región”. También instaron a la comunidad internacional a apoyar al Gobierno de Myanmar a este respecto.

Finalmente, los Asesores Especiales instaron al Gobierno de Myanmar a trabajar por una identidad nacional en la que se sientan parte todas las poblaciones de Myanmar, incluidas aquellas que se identifican como Rohingya. “La paz y el desarrollo en Myanmar solo vendrán con la unidad y la coexistencia pacífica de todas las poblaciones”, concluyeron.

Premio BREACH / VALDEZ

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  • Javier Valdez

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