Hacia un nuevo Pacto Mundial sobre la Migración

15 enero, 2018

Foto: ACNUR (archivo) "Este año puede ser un hito en el camino para conseguir que la migración realmente beneficie a todos." El Secretario General de la ONU, António Guterres,con una familia de refugiados sirios durante su visita al campo de Nizip, en Turquía, en 2013

En un artículo publicado en el diario británico The Guardian, el Secretario General de la ONU, António Guterres, afirma que administrar la migración es uno de los desafíos más profundos de la cooperación internacional en los días actuales.

“La migración impulsa el crecimiento económico, reduce las desigualdades y conecta distintas sociedades. Sin embargo, la migración también es una fuente de tensiones políticas y tragedias humanas”.

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Hacia un nuevo Pacto Mundial sobre la Migración

Por el Secretario General de la ONU, António Guterres*

La migración impulsa el crecimiento económico, reduce las desigualdades y conecta distintas sociedades. La mayoría de los migrantes viven y trabajan legalmente. Sin embargo, la migración también es una fuente de tensiones políticas y tragedias humanas, puesto que una minoría de personas desesperadas ponen en riesgo su vida y se enfrentan a discriminación y abusos.

Es probable que la presión demográfica y los efectos del cambio climático provoquen un mayor aumento de la migración en los próximos años. La comunidad mundial tiene que elegir. ¿Queremos que la migración sea una fuente de prosperidad y solidaridad internacional o un fenómeno marcado por la inhumanidad y las fricciones sociales?

Este año, los Gobiernos negociarán el primer acuerdo internacional de carácter global sobre la migración (el Pacto Mundial sobre la Migración) en el marco de las Naciones Unidas.

El Pacto no será un tratado formal ni impondrá obligaciones vinculantes para los Estados.

Más bien es una oportunidad sin precedentes para que los dirigentes contrarresten los perniciosos mitos que se ciernen en torno a los migrantes y establezcan una visión común sobre la manera de lograr que la migración beneficie a todos.

Esta es una tarea urgente. El vídeo hecho público recientemente de migrantes vendidos como esclavos es una demostración de lo que sucede cuando la migración a gran escala no se gestiona eficazmente.

¿Cómo podemos prevenir estas injusticias y ponerles fin?

 Nuestras ideas deberían estar guiadas por tres consideraciones fundamentales.

La primera es que debemos reconocer y reforzar los beneficios de la migración, que con tanta frecuencia se ignoran en el debate público.

Los migrantes realizan enormes contribuciones tanto a sus países de acogida como a sus países de origen. Los migrantes aceptan empleos que no puede cubrir la fuerza de trabajo local. Muchos son innovadores y emprendedores. Casi la mitad de todos los migrantes son mujeres que buscan una vida mejor y oportunidades de empleo.

 Los migrantes también envían remesas a sus países de origen, que ascendieron a cerca de 600,000 millones de dólares el año pasado, es decir, tres veces más que toda la asistencia para el desarrollo.

El desafío fundamental es aprovechar al máximo los beneficios de la migración y acabar con los abusos que hacen que una minoría de migrantes vivan un infierno.

En segundo lugar, los Estados deben fortalecer el estado de derecho dando un impulso a la forma de tratar y proteger a los migrantes.

 Las autoridades que levantan grandes obstáculos a la migración, o restringen las oportunidades de trabajo de los migrantes, infligen un daño económico innecesario a sus propios intereses e involuntariamente alientan la migración ilegal.

Cuando a quienes desean migrar se les cierran las vías legales para viajar, recurren a métodos irregulares que los ponen en peligro y socavan la autoridad de los Gobiernos.

La mejor manera de acabar con la ilegalidad y el abuso es que los Gobiernos establezcan más vías legales para la migración. Los Estados también tienen que colaborar más estrechamente para compartir los beneficios de la migración, por ejemplo, estableciendo asociaciones de colaboración para determinar cuáles son las lagunas en las competencias existentes en un país que pueden cubrir migrantes de otro país.

 En tercer lugar, se requiere una mayor cooperación internacional para proteger a los migrantes vulnerables, así como a los refugiados, y debemos restablecer la integridad del régimen de protección de los refugiados de conformidad con el derecho internacional.

La muerte de miles de personas que intentan cruzar mares y desiertos no es solo una tragedia humana. Los movimientos no regulados de masas en circunstancias desesperadas alimentan la sensación de que las fronteras están amenazadas y los Gobiernos no las controlan.

A su vez, ello conduce a controles fronterizos draconianos que socavan nuestros valores colectivos y contribuyen a perpetuar las tragedias.

Debemos adoptar medidas urgentes para ayudar a quienes están atrapados en campamentos de tránsito o se enfrentan a abusos, ya sea en el Norte de África o en América Central. Debemos contemplar la aplicación de medidas ambiciosas para reasentar a quienes no tienen adonde ir.

 También deberíamos tomar medidas, mediante la asistencia para el desarrollo, la mitigación del cambio climático y la prevención de conflictos, para evitar grandes movimientos de población no regulados. La migración no debería significar sufrimiento.

 En nuestro poder está lograr un mundo en el que podamos celebrar la migración y sus contribuciones positivas. Este año puede ser un hito en el camino para conseguir que la migración realmente beneficie a todos.

 

* Artículo publicado originalmente en el diario británico The Guardian el 11 de enero de 2018

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