Ataques en Siria pueden constituir crímenes de guerra alerta ONU tras “mes más mortífero” de 2017

9 octubre, 2017

Foto: UNICEF / UN013175 / Al-Issa En Alepo, Siria, Esraa, de cuatro años, y su hermano Waleed, tres, se sientan en el suelo cerca de un refugio para personas internamente desplazadas.

Septiembre fue el mes más mortal del año en la crisis en Siria informó Panos Moumtzis, Coordinador Regional para los Refugiados Sirios, en un comunicado de prensa emitido el viernes 6 de octubre por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA).

Los hospitales, las ambulancias, las escuelas y los desplazados que huyen de  la violencia están siendo sistemáticamente víctimas de los ataques aéreos en Siria, reportó. Lo que puede constituir crímenes de guerra.

“Septiembre fue el mes más mortal de 2017 para civiles con reportes diarios de ataques a áreas residenciales que resultaron en cientos de muertes y heridas relacionadas con el conflicto”, dijo.

El coordinador humanitario alertó que la semana pasada, los ataques aéreos en la ciudad de Raqqa mataron a docenas de personas e hirieron a muchos mientras que otros 8,000 permanecen atrapados allí.

Entre el 19 y el 30 de septiembre, los ataques aéreos en zonas residenciales de Idlib causaron la muerte de al menos 149 personas, la mayoría de las cuales eran mujeres y niños.

“Los ataques a instalaciones médicas están privando a las personas que necesitan su derecho a cuidados médicos para salvar vidas”, enfatizó Moumtzis.

Escuelas y hospitales en Idlib se han visto obligados a cerrar por miedo a ser atacados. Tres explosiones en la ciudad de Damasco causaron la muerte de 20 personas e hirieron a 15 más, también se reportaron víctimas civiles en las zonas rurales de Damasco, Hama, Alepo y Deir-ez-Zor.

El Coordinador Regional elogió el trabajo llevado a cabo por los trabajadores humanitarios y en particular el personal nacional señalando que los trabajadores de rescate a diario arriesgan sus vidas para ayudar a otros.

“La ONU pide a todas las partes en el conflicto que tomen inmediatamente todas las medidas para proteger a civiles e infraestructuras civiles en Siria”, subrayó Moumtzis.

Afirmó que atacar a civiles e instalaciones, incluidos hospitales y otras instalaciones médicas, es “simplemente inaceptable y constituye una grave violación de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario y puede constituir crímenes de guerra”.

“Todas las partes en el conflicto deben respetar sus obligaciones internacionales y actuar de manera que garantice la protección de civiles y trabajadores humanitarios”, concluyó Moumtzis.

La guerra en Siria, iniciada a principios de 2011, opuso en su inicio las Fuerzas Armadas de Siria del gobierno del presidente sirio Bashar al-Asad y grupos armados rebeldes de diversa índole, unos que se unieron más adelante a los yihadistas del Estado Islámico de Irak y el Levante (EI).

Desde 2014, Estados Unidos junto con Reino Unido, Francia y otros seis países, dirigen incursiones aéreas contra EI. Rusia, por su parte, lanzó desde 2015 una campaña de bombardeo aéreo sostenida para apoyar al gobierno sirio tras una serie de derrotas infligidas por la oposición.

Las fuerzas gubernamentales continúan utilizando armas prohibidas por el derecho internacional. Al menos 238 ataques fueron registrados entre agosto de 2016 y julio de 2017.

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