La privatización socava la democracia, erosiona los derechos humanos y margina a los pobres

19 octubre, 2018

Foto: UNICEF/ Nyani Quarmyne Niños trabajando en una instalación informal de procesamiento de oro en Ghana. El trabajo infantil es algo común, debido a la pobreza.

El relator especial de las Naciones Unidas sobre la pobreza extrema, Philip Alston, aseguró en un informe sobre La extrema pobreza y los derechos humanos dirigido a la Asamblea General de las Naciones Unidas que “la privatización se basa en hipótesis fundamentalmente diferentes de las que sustentan el respeto de los derechos humanos, como la dignidad y la igualdad”.

Alston también señaló que “aunque en teoría la privatización no es ni buena ni mala”, su objetivo prioritario es “el beneficio económico, con lo que consideraciones como la igualdad y la no discriminación quedan inevitablemente relegadas a un segundo plano”.

Asimismo, el experto explicó que, con la privatización, los titulares de derechos pasan a ser clientes y las personas pobres, necesitadas o con problemas, quedan marginadas. El cuidado, la compasión, la interacción social, la solidaridad y la comunidad, entre otros, se ven como conceptos ajenos que corresponden a otros ámbitos.

Por ese motivo aseguró que “nada puede sustituir al sector público a la hora de coordinar las políticas y los programas con miras a garantizar el respeto de los derechos humanos”. Sin embargo, la privatización “menoscaba directamente la viabilidad del sector público y reorienta fondos públicos hacia las subvenciones y las ventajas fiscales para los agentes empresariales”.

 

Con información del Centro de Información de las Naciones Unidas.

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