El Gobierno y las milicias llegan a un acuerdo de alto el fuego en Libia

4 septiembre, 2018

Foto: ACNUR / Tarik Argaz Tras recibir amenazas y después que una milicia local demoliera muchas casas, las personas desplazadas de Tawergha recogen sus pertenencias para abandonar el asentamiento de Triq al Matar, en Trípoli, Libia.

Los grupos en Libia que combaten en los alrededores de Trípoli han acordado y firmado un acuerdo de alto el fuego este martes, durante una reunión convocada por la misión de la ONU en el país.

Los combates entre milicias que se suceden desde hace una semana en Trípoli, los peores desde el inicio en 2014, han causado la muerte de al menos 47 personas, 21 de ellas civiles, y heridas a 128, según la Organización Mundial de la Salud.

El acuerdo alcanzado este martes busca “acabar con las hostilidades, proteger a los civiles, salvaguardar la propiedad pública y privada y reabrir el aeropuerto de Meitiga”, según un comunicado de la misión hecho público en su cuenta de Twitter. 

Los enfrentamientos están protagonizados, por un lado, por la Séptima Brigada, originaria de Tarhuna, a unos 65 kilómetros al sureste de Trípoli y, por el otro, las Brigadas Revolucionarias de Trípoli y Nawasi, dos milicias aliadas del Gobierno. El Gobierno reconocido internacionalmente declaró el estado de emergencia en Trípoli y los alrededores.

La oficina de derechos humanos de la ONU ha denunciado que todas las partes envueltas en el conflicto han “disparado indiscriminadamente y usado armas con efectos de amplio radio, incluidos misiles, proyectiles de tanque y artillería en zonas residenciales densamente pobladas”.

Refugiados y migrantes

La portavoz de la oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos aseguró que preocupan especialmente grupos vulnerables como los migrantes y desplazados internos.

“Los cerca de 8000 migrantes que han sido detenidos arbitrariamente están atrapados en centros de detención en zonas donde ha habido combates, sin acceso a comida o tratamiento médico”, decía Liz Throsell. Otros migrantes fueron liberados de los centros, pero después han sido capturados por grupos armados que les obligan a trabajar para ellos.

ACNUR ha entregado ayuda para más de 2400 refugiados y migrantes en los centros de detención de Triq Al Matar y Qaser Ben Ghasheer, pero tuvo que cancelar la distribución en Abu Salim, donde hay 450 personas, por la inseguridad. La agencia pide que todos los refugiados y migrantes sean trasladados a zonas más seguras

 

Para leer más: https://news.un.org/es/story/2018/09/1440952

Con información del Centro de Noticias de la ONU

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