Extremismo en África se origina en pobreza y abuso de poder, dice estudio de la ONU

8 septiembre, 2017

Foto: UNDP Campaña "Survivors" sobre Historias de supervivientes del extremismo violento en África Subsahariana

La marginación y la violencia estatal percibida o el abuso de poder están empujando a los jóvenes africanos a las garras del extremismo violento, revela un estudio pionero del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El estudio “Viaje al Extremismo en África” explora los factores que dan forma a la dinámica del reclutamiento, que lleva a algunos individuos a gravitar hacia el extremismo.

El informe se basa en una investigación en profundidad de dos años, que incluye entrevistas con unos 495 reclutas voluntarios que se unieron a los grupos extremistas más prominentes de África, entre ellos Boko Haram y Al-Shabaab.

Informa que muchos de los que se unieron afrontaron la marginación y el descuido en el curso de sus vidas, comenzando en la infancia.

La respuesta militar no es suficiente, subraya, y concluye que el fortalecimiento de las instituciones, el empoderamiento económico y el apoyo a las comunidades son temas claves para enfrentar este desafío.

El estudio sugiere que, debido al escaso número de perspectivas económicas o posibilidades de una participación cívica significativa que puede provocar cambios, y poca confianza en el Estado para prestar servicios o respetar los derechos humanos, individuos que presencian un abuso de poder por el Estado – podrían ser inclinado al extremismo.

“Este estudio suena la alarma de que como región, la vulnerabilidad de África al extremismo violento se está profundizando”, dijo Abdoulaye Mar Dieye, director del PNUD para África, al lanzar el informe en Nueva York.

La mayoría de los reclutas vienen de zonas fronterizas o áreas periféricas que han sufrido una marginación.

“Las zonas fronterizas y las zonas periféricas siguen estando aisladas”, señalo Dieye. “Más de la mitad de la población vive por debajo de la línea de pobreza, incluyendo a muchos jóvenes crónicamente subempleados”

En uno de los hallazgos más sorprendentes del estudio, el 71 por ciento de los reclutas entrevistados dijo que alguna forma de acción gubernamental fue el “punto de inflexión” que desencadenó su decisión final de unirse a un grupo extremista. Las acciones más citadas fueron la muerte o el arresto de un familiar o amigo.

En este contexto, el estudio insta a los gobiernos a reevaluar las respuestas militarizadas al extremismo a la luz del respeto al imperio de la ley y los compromisos de derechos humanos. También destaca la importancia de centrarse en el desarrollo para abordar los desafíos de seguridad.

“La prestación de servicios, el fortalecimiento de las instituciones, la creación de vías para el empoderamiento económico – estos son temas de desarrollo”, agregó el representante del PNUD en la región.

Otra recomendación clave del informe requiere intervenciones a nivel local, como el apoyo a las iniciativas dirigidas por la comunidad que fomentan la cohesión social, así como la ampliación de las voces de los líderes religiosos locales que abogan por la tolerancia.

Según las estimaciones del PNUD, unas 33.300 personas en África han perdido la vida ante violentos ataques extremistas entre 2011 y principios de 2016.

La violencia perpetrada sólo por el grupo terrorista Boko Haram ha causado la muerte de al menos 17.000 personas y ha desplazado a millones de personas en la región del lago Chad.

Para consultar el informe, siga el enlace:
http://journey-to-extremism.undp.org/en/reports

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  • Javier Valdez

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