Los defensores de DDHH en Colombia son un “blanco fácil”

3 diciembre, 2018

Foto: Patrick Zachmann/Agencia Magnum para la FAO Orlando Ruiz Mendes ordeñando una vaca en su finca en la región de Pertenencia, en el norte de Colombia. Mendes participa en el programa de restitución de tierras para agricultores desplazados por la violencia inaugurado en 2013.

Michel Forst, relator especial de Naciones Unidas sobre la situación de los defensores de derechos humanos denuncia, tras visitar Colombia, que las personas que corren más riesgo tras el Acuerdo de Paz en el país son los líderes sociales que apoyan la construcción de la paz. Los asesinatos de defensores de derechos humanos se han disparado en un país en el que las tasas de homicidios se están reduciendo. Los asesinatos, las amenazas y los actos de intimidación a estos líderes sociales han aumentado “de manera dramática” desde hace dos años, declaró este lunes el relator especial.

“Colombia está pasando la página de décadas de violencia armada, existe una responsabilidad colectiva e histórica de proteger a aquellos que dan su vida para la realización de los derechos humanos y la construcción de la paz”, dijo el relator.

“Los defensores y las defensoras de los derechos humanos en Colombia están operando en un entorno coercitivo e inseguro“, sostuvo Forst al final de una visita de 14 días a Colombia. “No solo eso, también son estigmatizados por diversos sectores de la sociedad como guerrillas, ‘el enemigo interno’, informantes, o personas anti-desarrollo”.

Más peligro en las zonas rurales

Según Forst, en las áreas rurales, “donde la ausencia del Estado se junta con una numerosa presencia de grupos armados organizados e ilegales”, los defensores son “un blanco fácil” para quienes ven en ellos y en su agenda de derechos humanos un obstáculo para sus intereses.  “Me sorprendió saber que por 100 dólares podías “salirte con la tuya”, o al menos contratar a un asesino a sueldo (sicario)”, añadió.

El experto se reunió con más de 200 defensores, la mayoría mujeres de diversas regiones. “Durante mi visita escuché docenas de testimonios de violencia extrema y generalizada en contra de líderes y lideresas sociales y comunitarios, campesinos, periodistas, indígenas y afrocolombianos, así como en contra de mujeres defensoras de los derechos humanos y de quienes defienden los derechos LGBTI”, detalló.

Forst aseguró que “las personas más en riesgo” tras el Acuerdo de Paz son líderes sociales y comunitarios, y miembros de las presidencias de las Juntas de Acción Comunal; especialmente quienes apoyan las políticas derivadas del Acuerdo como el Programa Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos (PNIS), y que reclaman la restitución de tierras.

“Me preocupa que los defensores y las defensoras de los derechos humanos no estén seguros en Colombia mientras persista la impunidad. Esta es una de las áreas que debe abordarse con urgencia”, insistió el relator, que dio la bienvenida al anuncio del Gobierno de que creará una comisión para implementar una política pública integral para defensores de los derechos humanos y para reconocer su trabajo.

En el último día de su visita, el experto entregó una declaración de fin de misión con una serie de recomendaciones para las autoridades colombianas y otros actores con el fin de que mejoren la protección de estas personas.

 

Con información del Centro de Noticias de la ONU

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